7 consejos fundamentales para ser un fotógrafo de animales ‘bestial’

Raúl
Raúl

La fotografía de fauna es una mezcla de pasión por el bosque, la montaña y la fauna y la afición por la fotografía. La paciencia, la tenacidad y por qué no decirlo, un poco de suerte, también son fundamentales. Tanto si estás empezando, como si hace ya tiempo que te picó el gusanillo de la caza fotográfica, estoy convencido de que estos 7 consejos fundamentales te ayudarán a planear mejor tus próximos viajes y excursiones.

Consejos fundamentales para fotografiar fauna: Cómo sacar las mejores fotos de animales

1) ¿Qué especie quieres fotografiar?

Planificar una excursión fotográfica siempre requiere resolver una pregunta: ¿dónde vamos? Pero en este caso en concreto la respuesta viene condicionada por la especie animal que queramos fotografiar. Los animales salvajes no suelen habitar cerca de grandes núcleos urbanos y su avistamiento implica viajar hasta espacios naturales aislados. Zonas a las que no es fácil llegar sin un vehículo propio.

La primera decisión por tanto es determinar qué especie queremos fotografiar. No es lo mismo apostarnos en un hide frente a una lobera que fotografiar aves marinas desde un barco.

Una vez que hemos decidido cuál será el sujeto principal de nuestro objetivo, el siguiente paso es informarse bien de su comportamiento en libertad, su ciclo de reproducción y cría, su agresividad frente al hombre, etc. Conocer al sujeto protagonista es fundamental.

2) Ahora sí, ¿dónde vamos?

Elegido el protagonista tendremos que decidir dónde nos desplazamos para observarlo. Parques nacionales y reservas naturales son los lugares más frecuentados. Preparar el viaje no sólo significa buscar alojamiento, sino averiguar todo tipo de información sobre la región que vamos a visitar, su climatología, sus accesos en vehículo, etc.

En la mayoría de las ocasiones los transportes públicos no llegarán hasta estas regiones así que necesitaremos de un vehículo propio para desplazarnos. En algunas ocasiones la entrada con nuestros vehículos estará regulada o incluso prohibida, así que tendremos que informarnos antes de la regulación del parque.

Si queremos acampar en la zona tendremos que informarnos de si está permitido. Muchos de los parques nacionales y reservas naturales europeas tienen una política muy estricta a la hora de acampar en su interior.

En internet encontraremos las webs oficiales de parques nacionales, localidades cercanas y alojamientos disponibles. Ellas nos darán la información más actualizada sobre los permisos necesarios para acampar o llegar a las zonas más protegidas.

Por último, un pequeño vistazo a las redes sociales para consultar consejos e imágenes de otros viajeros nos dará ideas para nuestras fotos. No se trata de hacer lo mismo que otros han hecho, sino de inspirarte con sus trabajos.

3) Preparando la mochila

La siguiente pregunta a responder es ¿qué equipo básico necesitamos para una excursión de este tipo? Al tratarse de fotografía en exteriores hay que tener en cuenta el tiempo que pasaremos con el equipo a la espalda, caminando o escondidos bajo algún árbol.

El peso es el factor limitante. Tenemos que disminuir el equipo al máximo sin olvidar ni descartar nada que pueda ser imprescindible. Para una escapada corta, de unos pocos días, necesitaremos nuestra cámara con un par de tarjetas de memoria, un buen teleobjetivo, un monopie robusto, baterías de repuesto y fundas de protección para la lluvia. Si queremos fotografiar paisajes o  experimentar con la fotografía nocturna necesitaremos también un objetivo angular, un trípode y un par de filtros.

El equipo básico no debería pesar más de 4 o 5 kilos.

Por último (y no menos importante) hay que contar con todo aquel material «no fotográfico» necesario. Si vamos a pasar varios días en la zona podremos dejar parte del equipo en el hostal o en el coche, pero siempre hay que tener en cuenta que en nuestras caminatas necesitaremos agua, algo de comida, ropa de abrigo y protección frente a la lluvia.

4) Configura tu cámara

Cuando se trata de fotografiar fauna salvaje hay que tener en cuenta que la mayoría de los animales se mueven, y algunos lo hacen muy rápido. Si dominas el modo manual de tu cámara no tendrás problemas, aunque también puedes utilizar el modo de prioridad  a la obturación, que es el que empleamos en fotografía de deportes cuando queremos congelar el movimiento.

Congelar al animal es fundamental para verlo con nitidez en la imagen. Salvo casos excepcionales, en los que buscamos un efecto más artístico que documental, intentaremos congelar el movimiento del protagonista de la toma.

Tanto si utilizamos el modo manual como si nos decantamos por la prioridad a la obturación la combinación de los parámetros básicos es la misma: velocidades de obturación muy altas (mayores de 1/1000 segundos), que nos obligarán a abrir el diafragma o a subir el valor ISO.

Al utilizar un objetivo zoom, disparar a mano puede provocar trepidación o fotografías movidas debido al peso del objetivo. Un monopie o un trípode con rótula de bola se convertirán en nuestros mejores aliados, ya que nos permitirá mover y girar fácilmente la cámara mientras seguimos al animal.

El enfoque es otro quebradero de cabeza. Siempre se recomienda enfocar a los ojos del sujeto protagonista, pero eso es especialmente difícil con animales salvajes, y más si están en movimiento. Es recomendable utilizar el modo de enfoque puntual, por ser más preciso, aunque enfocar a un animal que se mueve a gran velocidad puede ser nuestra peor pesadilla.

Por último, es recomendable disparar en modo ráfaga ya que tomando varias fotografías consecutivas nos aseguramos que al menos una de ellas estará enfocada correctamente.

5) ¿Acecho o rececho?

Dos son las técnicas fundamentales en este tipo de fotografía. El acecho es el método activo de búsqueda del animal. Lo empleamos cuando salimos a caminar por el bosque en busca de animales salvajes. Puede parecer que improvisamos, pero rara vez lo hacemos. La técnica consiste en saber interpretar huellas y senderos abiertos por animales en la vegetación. Este es el sistema que se utiliza en esta actividad para buscar y fotografiar al bisonte.

Como comprenderás el acecho requiere de paciencia y ganas de dar grandes caminatas sin saber si encontraremos al animal que perseguimos. La lectura de huellas no es fácil y necesita de entrenamiento.

Por el contrario, la técnica del rececho consiste en esperar en un lugar en el que sabemos que tarde o temprano observaremos un animal. El rececho se realiza en ríos, bebederos artificiales, puestos de caza, etc. Puede durar varias horas en las que deberemos permanecer quietos y en silencio, así que es fundamental disponer de un lugar cómodo, un refugio o una tienda de campaña.

Los hides, o puestos de observación son muy útiles. Suelen estar instalados frente a bebederos o puntos de alimentación. Uno de los ejemplos más típicos son los hides situados en puntos de alimentación controlada de buitres, una especie muy recelosa de la presencia humana.

6) Delante del animal

Como diría el sabio, “al animal no hay que tenerle miedo, pero sí respeto”. Hacemos esto porque nos gustan los animales. Por eso el respeto por la fauna salvaje tiene que estar siempre presente en nuestro código ético y de comportamiento como fotógrafos.

Rara vez un animal nos atacará, a no ser que se sienta amenazado por nuestra actitud hacia él. Por eso es muy importante conocer la especie que vamos a fotografiar y su comportamiento tanto individualmente como en grupo.

Un consejo básico es trabajar siempre de cara al animal y con ambos ojos bien abiertos. No hay que perder de vista a un animal salvaje por muy inofensivo que parezca. Respetar su espacio, guardar una distancia prudencial y no perderlo nunca de vista son consejos sencillos pero que solemos olvidar “en el fragor de la batalla”.

7) Una historia que contar

El fin último de una fotografía es contar una historia. No solo se trata de conseguir una imagen bonita, sino que le aporte algo al espectador. Un sentimiento, una historia con la que sentirse asombrado, triste, indignado…

La fotografía de naturaleza y fauna no es diferente. No te limites a enfocar y disparar. Encuadra al animal en su hábitat. Toma imágenes de su comportamiento y el de sus crías.

Reflexiona antes de fotografiar. Vigila la luz de la escena. Busca los amaneceres y atardeceres, cuando la luz solar no es tan directa y dura. ¿Podrías fotografiar desde un mejor ángulo? ¿Qué hay detrás del sujeto principal? Muchas veces el fondo es tan importante como el animal. En la fotografía de aves por ejemplo, se buscan fondos uniformes y desenfocados, que no desvíen la atención del sujeto. Pero si fotografiamos grandes grupos de animales nos interesará también el hábitat natural y el entorno en el que viven.

Juega con los contrastes, las siluetas e incluso los contraluces. A veces el más mínimo gesto puede convertir una fotografía anodina en algo que el espectador siempre recordará.

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