Barranquismo en el río Verde: flora y fauna para observar

Olga Barranco
Olga Barranco

Conocer la naturaleza no siempre implica llevar una lupa en una mano y una guía de campo en la otra. No quiere decir que éstas no sean importantes, es cierto, pero digamos que, para aquellos a los que os resulta un poco aburrido tener que ir al campo a estudiar, hay otros métodos.

El turismo activo y las actividades de aventura ofrecen al viajero la posibilidad de descubrir y aprender de la naturaleza, al mismo tiempo que disfruta de aquello que le apasiona. Y esto es posible gracias a monitores y guías locales cualificados, quienes van más allá de velar por tu seguridad. Esos que hacen de, pongamos, una jornada de barranquismo, la muestra de la mejor cara de su tierra, de su rio verde.

El barranquismo en España empezó en la década de los 80, y parece ser que de la mano de aventureros franceses. Por aquel entonces, fue la Sierra de Guara y su enorme variedad de cañones y barrancos la que abrió la puerta de este deporte en nuestra tierra.

A día de hoy, afortunadamente, este deporte se disfruta en numerosos puntos de nuestra geografía. También en el sur de España, por supuesto. Así, el barranquismo en el rio verde, en Granada, se ha alzado en los últimos años como uno de los mejores descensos de barrancos de Andalucía; permitiéndonos disfrutar, además de una intensa jornada de emoción, de la maravillosa naturaleza que rodea a este río.

Por eso, en este post, te ayudamos a descubrir el entorno del río Verde, y a que conozcas algunas de las especies de flora y fauna que puedes encontrar si este es tu lugar de barranquismo.

¿Estás preparado?

El entornO DEL RIO VERDE

El río Verde debe su nombre a una característica notable: sus cristalinas y verdes aguas. Además de ser importante por contar con diferentes tramos donde practicar barranquismo, también lo es por ser un lugar idóneo para asiduos al senderismo en la provincia andaluza de Granada.

El río Verde nace en el Parque Natural de las sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, concretamente en el municipio granadino de Otívar. En sus 20 kilómetros de longitud discurre, hasta desembocar en el Mediterráneo, a través de los municipios de Lentegí, Jete y Almuñécar, modelando su paisaje.

Este río surge tras la unión de varios arroyos procedentes de los barrancos aledaños. A su paso, va erosionando el material calizo, formando saltos y zonas de cañones, cascadas y pozas de aguas turquesas. Todo ello contribuye a que el descenso por el cañón del rio verde se convierta en una espléndida aventura.

Durante todo el recorrido, encontramos un cauce limpio y sin maleza, rodeado de una intensa vegetación de ribera. Lo mejor es que cuenta con agua durante todo el año, y si vamos bien equipados no pasaremos demasiado frío, ya que el río recibe sol en buena parte de su recorrido.

La vegetación que LO rodea

Sin entrar en tecnicismos, es necesario saber sobre qué tipo de suelo nos encontramos para entender la vegetación que crece en un lugar. El terreno por donde el río Verde se abre camino hasta llegar al mar es de tipo calizo; por ello, la vegetación general que lo acompaña es la típica del bosque mediterráneo (romeros, jaras y lentiscos, por mencionar algunas).

Entre esta vegetación típica, sin embargo, existen algunas especies interesantes, más concretas de la zona, que merece la pena destacar.

Una de ellas es la Erica multiflora o brezo de invierno. Es una planta característica de estas sierras, que puede verse en flor en los meses más fríos del año. Tiene un aspecto que podría recordar a un pequeño monstruo de mil cabezas; pero ese color rosado y la forma de sus flores la hacen ser una planta que se aleja de adjetivos despectivos.

La especie Pinguicula vallisneriifolia, más conocida como grasilla de Andalucía, es una planta carnívora endémica de las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Sin embargo, también podrás encontrarla en las sierras por donde discurre el río Verde, como la Sierra de Cázulas, donde se ha descrito una población de esta especie clasificada como especie diferencial de esta zona.

A pesar de ser una planta carnívora, no tienes por qué asustarte. Como bien indica otro de sus nombres, atrapamoscas, esta planta solo se alimenta de pequeños insectos a los que atrapa cuando tienen la mala suerte de posarse sobre ella.

Por último, otra especie diferencial es Thymus granatensis subsp. micranthus. Este tipo de tomillo crece sobre suelos dolomíticos; y también suele encontrarse más por las sierras jiennenses de Mágina y Cazorla. Por eso es un gustazo encontrarla por estos lares.

Sólo para intrépidos AVENTUREROS

El barranquismo en el río verde sólo está autorizado en una zona determinada del cauce. Lo primero que debes hacer para practicarlo es pedir un permiso a la Junta de Andalucía.

Por supuesto, también debes ser honesto a la hora de adentrarte en una actividad de aventura como esta: conocer tu condición tanto física como técnica, así como tomar todas las precauciones pertinentes. Esto en el caso de que seas un experto en la materia y no necesites la ayuda y la guía de un monitor cualificado; que, en todo caso, es siempre lo más recomendable.

En el descenso, encontrarás dos tramos de diferentes niveles. El primero parte de la confluencia con el barranco de los Madroñales, cerca de la cascada de la Cueva de Funes. Esta es la parte más técnica y emocionante del barranco. También en la que encontrarás menos gente, pues se necesita algo de experiencia para realizarlo.

Este tramo es corto, pero muy vertical. Se deben pasar varios rápeles, toboganes y saltos de diferentes alturas. Si te ves con fuerzas, no pierdas la oportunidad de disfrutar de todo ello realizando el descenso completo del barranco del río Verde.

Los vecinos del río VERDE

Mientras descendemos el río Verde, absortos en nuestra aventura, puede que tengamos la sensación de encontrarnos solos en la sierra.

Nada más lejos de la realidad. Si dedicásemos unos minutos a observar y escuchar a nuestro alrededor, seguramente podríamos ser testigos de algunos sonidos o rastros que revelan la presencia de otros habitantes.

De hecho, este sería un buen lugar para una jornada de birding en Andalucía. Y es que las aves son tan diversas y tienen un comportamiento tan curioso, que el simple hecho de poder coger unos prismáticos y dedicar un poco de nuestro tiempo a observarlas ya nos sirve para recargar pilas.

Eleva la vista al cielo durante un instante para tratar de reconocer en vuelo a algunas rapaces como el águila real, el águila perdicera o el halcón peregrino. Por supuesto, ésto depende, como siempre, de la suerte, de la época del año y, por qué no decirlo, de lo callados que estemos.

También podrás encontrarte con un animal de aires más aventureros, los escaladores ejemplares de cabra montés, capaces de mantenerse en pie sobre una superficie minúscula.

Otros pequeños animales, como la nutria, la ardilla común y pájaros de menor tamaño, forman también parte de la fauna de esta zona. Aunque, sin duda, serán mucho más difíciles de observar.

El último tramo: LOS CAÑOS CRUZADOS

En la conocida como Cascada de los Caños Cruzados se inicia la última parte del descenso. Este es el tramo que suele realizar la mayor parte de la gente, ya que no es tan vertical, los saltos son más bajos y tiene menos rápeles.

Esto no quiere decir que la diversión sea menor. Al contrario. El descenso del tramo clásico del río Verde cuenta con los saltos suficientes para no dejar indiferente a nadie. Todo ello rodeado de oquedades, helechos y una abrupta vegetación.

Si no has iniciado el descenso en su parte alta, tendrás que llegar hasta los Caños Cruzados realizando una pequeña ruta de senderismo. Este camino da para disfrutar tanto como el cauce; pues cuenta con pequeños puentes colgantes, miradores y saltos de agua.

A continuación podrás verlo con tus propios ojos en este vídeo de uno de nuestros colaboradores, la empresa de experiencias en la naturaleza SaltaRíos:

Elijas hacer solo este último tramo o el descenso completo, lo que está claro es que una jornada de barranquismo en el río Verde es la mejor opción para descargar adrenalina, disfrutar de la naturaleza y aprender un poco más sobre la flora y la fauna que se encuentra en las bonitas sierras de Tejeda, Almijara y Alhama.

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